21 de Mayo y el eterno sitio a Valparaíso

Los daños generados en el pasado 21 de Mayo, se suma a una larga lista de manifestaciones con negros finales para la ciudad, no solo en imagen, sino a nivel de vida urbana. El porteño ya no sale en esta fecha a celebrar la gesta de Prat o a disfrutar en familia del descanso y entretención que puede entregar una ciudad en un día feriado; ahora se queda en casa, sin posibilidad de bajar al centro y viendo por la televisión cómo infiltrados en manifestaciones intentan quemar o destruir el mobiliario público, saquear tiendas y rayar las paredes de la que debiera ser su principal avenida.

$50 Millones de pesos perdió la ciudad en esta versión de la cuenta pública, pero detrás de esta cifra hay un daño mucho mayor, a nuestra vida urbana y a las acciones que siempre dominaron esta fecha en Valparaíso, llamándonos como porteños a pedir acciones por parte de la autoridad.

Si bien las marchas son autorizadas por la Intendencia Regional y los planes de seguridad son elaborados por Carabineros, se extraña una voz mayor de la Municipalidad y de las Organizaciones Ciudadanas, estas últimas participan en cierto grado en las manifestaciones, pero no promueven llamados al cuidado de la ciudad y de sus bienes ni condenan los actos de los infiltrados facilitando que la discusión se dilate y vuelva a cobrar fuerza en la próxima Cuenta Pública. En el caso de la Municipalidad, esta ha debido asumir gastos por destrozos al mobiliario público, pero es la primera institución, en términos de legitimidad, que puede oponerse a la autorización de las marchas y planes de seguridad propuestas por la Intendencia y Carabineros, dado que representa no solo a los vecinos residentes del centro de la ciudad, sino también a los comerciantes, pymes y empresarios que son blanco de saqueos de los infiltrados.

La utilización constante de la Avenida Pedro Montt como zona de marchas y blanco de los infiltrados trae consecuencias al corto y largo plazo. La imposibilidad de reponer constantemente el mobiliario destruido y la mala imagen que esto conlleva al presentar la principal arteria al turista son efectos inmediatos, mientras que un menor incentivo a la inversión en la arteria y la desvaloración de esta como eje de nuevos proyectos serán efectos que con el tiempo estancarán comercialmente la avenida. Mientras más riesgos a ser víctima de destrozos exista en la arteria, más difícil será generar proyectos de inversión atractivos como los de revitalización patrimonial o apuestas de alto costo que impliquen obras de arquitectura que agreguen valor a la comuna (como las dos sedes del Duoc UC en Valparaíso) llamando solo a proyectos que entreguen rentabilidad a bajo costo de inversión, como los pubs que ocupan los viejos edificios que rodean Parque Italia o proyectos solo de grandes marcas capaces de enfrentar una y otra vez las consecuencias de los desmanes, estos desplazarán en su conjunto a cualquier emprendimiento especializado o que entregue mayor valor como se ha dado en la Plaza Aníbal Pinto donde el sector público y privado apuesta poco a poco por un boulevard atractivo para los residentes y turistas, invirtiendo en revitalizar viejos edificios, haciendo promoción y dando un nuevo sello al sector.

Como porteños debemos condenar los actos de vandalismo que ocasionan infiltrados en las manifestaciones y llamar a la autoridad a una solución definitiva, sobre todo en lo que respecta a la cuenta pública del 21 Mayo, la más costosa en daños si lo comparamos con los efectos dejados por el último Carnaval Cultural (2010) que fue de unos $15 millones solo en limpieza. La necesidad urgente de recuperar la Avenida Pedro Montt como arteria principal del desarrollo del barrio Almendral  y de la fecha del 21 de Mayo como “la fiesta” entre los ciudadanos con su más antigua institución, la Armada; que el porteño vuelva a bajar del cerro en esta fecha. La Municipalidad tiene una gran oportunidad de poner en la contingencia la posibilidad de cambiar el día en que se realiza la Cuenta Pública y en lo posible, que esta no se realice en Valparaíso, dado que la ciudad, aunque sea la Capital Legislativa, no posee las condiciones mínimas para albergar marchas masivas ni acoger multitudes donde, muchas veces, se incorporan infiltrados que no poseen la sensibilidad ni cultura sobre el valor del patrimonio ni el esfuerzo que los porteños han hecho por reposicionar poco a poco su ciudad como centro de inversión y de atractivo para el propio habitante y el turista.

En deuda quedan nuestras organizaciones ciudadanas, aquellas que defienden nuestro patrimonio y la puesta en valor del Valparaíso tangible e intangible, cuyos dirigentes muchas veces poseen contacto con quienes organizan las masivas marchas o simplemente son parte de ellas, pero que no hacen llamados a la opinión pública o al manifestante a cuidar la ciudad, de realizar llamados al municipio para que proteja el mobiliario en lo posible o defender al porteño emprendedor, comerciante y que no tiene los recursos para reponer una y otra vez los daños generados por los infiltrados que solo buscan sacar el mejor provecho de la marcha. De la misma forma que se defiende el patrimonio histórico de edificios casi abandonados en calle Serrano, hay que defender a los que aún generan valor día a día en Avenida Pedro Montt, como el restaurante Marco Polo, el cine Hoyts , los kioscos de suplementeros, el salón de té Vitamin Service o los bienes públicos que embellecen el Parque Italia y la Plaza Victoria. (fotos La Tercera y Emol.com )

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