El polo tecnológico de Chile está en … ¿Valparaíso, Viña, Providencia?

El reciente anuncio del Centro de Innovación Tecnológico Avanzada CAIC de un posible aterrizaje de 4 empresas de tecnología a Viña sumado al desarrollo del PITS (Polo de innovación tecnológico de Santiago) reflejan que en Chile no existen una política clara en cuanto al desarrollo de un polo tecnológico concreto en el país y el retraso de Valparaíso en materia de incentivos y condiciones para la inversión de este tipo de actividades. Los proyectos que generan pequeños Silicon Valley’s en el futuro terminan restando en vez de sumar dado que no se produce la esperada asociatividad y la generación de un barrio de la materia donde converjan universidades, centros de estudios, empresas y técnicos de la tecnológica.

La idea de crear un polo tecnológico surge con fuerza en el Gobierno de Ricardo Lagos, aprovechando las cualidades únicas de Valparaíso como polo universitario y técnico del país en un clima costero y servicios que lo diferencian de Santiago. La apuesta se consolidará en los primeros años del siglo XXI con el edificio T de la Universidad Santa María, la cual al cabo de los dos primeros años ya operaba al tope de la capacidad y se convertía en la principal incubadora de innovadores de la región. Años más tarde, Corfo hace lo suyo, creando el Edificio Tecnológico en la zona de Curauma, posibilitando la llegada de diversas empresas internacionales que utilizan la ciudad como su plataforma continental de negocios.

La lentitud del segundo edificio Corfo y el poco entusiasmo de las autoridades locales y regionales por generar espacios de inversión en materia tecnológica terminaron posibilitando la entrada de otros actores como Viña del Mar que a través del fuerte lobby de su municipio, pudo lograr el aterrizaje de la contratista de General Electric. Viña del Mar venció el barrio tecnológico porteño al ofrecer espacios de trabajo (en el Duoc de Chorrillos) mucho más cercanos a servicios, hospedaje, transporte y los centros de educación técnica que servirían al holding. Posteriormente el 2010 surge un nuevo actor en la región metropolitana; CECHS anuncia el proyecto PITS, el cual busca generar un edificio tecnológico capaz de albergar a los innovadores en software y servicios tecnológicos del país en un solo lugar; la apuesta es por un sitio en Providencia o Las Condes bajo el mismo argumento: “ubicación”.

A pesar de que el proyecto de GE no rindió frutos en Viña del Mar, hoy el CAIC anuncia el posible trabajo con 4 empresas estadounidenses que más allá del enorme aporte que representaría en materia de capital humano nos enseña que una vez más la ciudad puerto no se muestra pro activa a estas actividades y que como país no se decide aun con claridad donde se producirá el encuentro del mundo de la tecnología en el país. La existencia de 2 ciudades que trabajan en polos distintos al porteño generarán que al mediano plazo se imposibilite la asociatividad que un centro de estas característica otorga a sus usuarios. Si bien los avances en las comunicaciones permiten el trabajo a la distancia, se hace necesario también tener un encuentro físico entre los integrantes de estas materias, sobretodo si el objetivo de Chile es ir creando nuevos nichos en materia de investigación. La posibilidad de que todos los actores se encuentren en una sola comuna o barrio posibilita un mayor intercambio en conocimiento, la asociatividad entre sus integrantes y la llegada de nuevas inversiones de actores que solo aterrizan cuando existen economías de escala mayores.

Valparaíso en esta materia tiene ventajas comparativas al poseer dentro de la misma comuna a 2 universidades con inversión en capital físico y humano como lo es la USM y la PUCV junto a dos centros técnicos profesionales, DUOC e INACAP, que proveen también un nutrido capital humano. La ciudad debe ofrecer servicios y condiciones para la inversión en esta materia, posibilitar la construcción de nuevos edificios cercanos a los centros de estudios con la debida conectividad en transporte, la existencia de centros de convenciones y hotelería, sin embargo para empezar, debe existir una clara política de las autoridades en esta materia; junto a las debidas reformas al sector financiero para que la pymes tecnológicas accedan al crédito, se hace necesario que se defina de una vez el hogar en que estas trabajarán y podrán interactuar. Si bien se pueden generar pymes tecnológicas en otras ciudades estas quedarían en desventaja, dado que, estar trabajando junto a otras empresas del mismo rubro posibilitan aun más el aprendizaje y el crecimiento en capital humano de estas, el cual, es el activo más importante para este tipo de actividades.

Si bien Chile es un país que recién está ingresando al rubro tecnológico, es prudente que define sus políticas desde un principio y en el caso de Valparaíso, tanto municipio como Intendencia, deben jugársela por mejorar las condiciones de inversión; buscar asociaciones con las universidades que ya han invertido en la zona como la USM y la PUCV junto al sector privado. Estos cambios pueden impactar en el futuro en el desarrollo de la economía porteña posibilitando la anhelada diversificación, convirtiéndola en el referente tecnológico a nivel nacional sin olvidar, que ello permitiría que potenciales profesionales no emigren de la zona después de su salida de la universidad.

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