Estación Puerto: la apuesta que cuestiona las críticas sobre Puerto Barón.

El positivo avance en la venta y construcción del complejo comercial, turístico y corporativo de Estación Puerto demuestra que Valparaíso posee una demanda no cubierta y que apunta a servicios especializados y de mayor calidad tanto para el consumidor como para los empresarios que buscan instalarse en la V región. Una clara señal que debe tomarse en cuenta al momento de analizar una de las mayores críticas al proyecto Puerto Barón adjudicado a Mall Plaza, el cual consiste en la baja rentabilidad que puede dar un proyecto que incorpore estos elementos al estar sobre terrenos ganados al mar y en una ciudad que supuestamente, no posee ese tipo de demandas; gran error.

El proyecto de Estación Puerto se mantuvo estancado desde la inauguración de la IV etapa de Merval y estuvo a cargo de la naviera AJ.Broom, el cual contemplaba un complejo comercial con varias torres de oficinas y un hotel; siempre conservando la antigua edificación de la estación del metro. Sin embargo el proyecto no avanzó, fallaron las negociaciones para atraer inversionistas y se mantuvo como un elefante blanco hasta fines del 2009. Desde entonces, el proyecto pasó a manos de nuevos inversionistas quienes apostaron por mejorar detalles del proyecto e iniciar contactos con potenciales compradores que dieran valor al proyecto. Las obras han sido un desafío desde entonces dado que el suelo es relleno ganado al mar, pero eso no implicó una baja o nula rentabilidad del proyecto sino más bien consolidar un valor agregado que era ofrecer un complejo con múltiples servicios para empresarios y oficinistas con vista en primera línea al mar.

El grupo Boetsch ha demostrado que el principal desafío era obtener compradores que apostaran por el proyecto a medida que avanzara la obra, lo que fue superado con creces al confirmar la llegada de Unimarc como representante del retail, a Accor como operador del hotel 3 estrellas y a un listado de otros operadores que ya han firmado su aterrizaje al patio de comidas y tiendas de servicio así como empresarios interesados en no solo comprar oficinas sino instalar su sede corporativa en la ciudad. Una de los factores que llaman la atención en el proyecto, es la incorporación flexible de espacios a medida que la construcción avanza; desde un principio se ha vendido con la disposición de tener espacio para dos empresas con sus sedes corporativas; pero a su vez también para empresas que solo buscan una oficina. Lo mismo ocurre a nivel retail donde se negocia la llegada de una segunda marca mayor, pero si no se da el caso, este se puede segmentar en variados locales comerciales.

La apuesta del grupo Boetsch y su éxito en las negociaciones refleja que Valparaíso está recuperando características que la potencian como sede de empresas corporativas, situación que no era vivida desde los años 30 cuando empezó la constante migración a Santiago. Hoy esto se revierte y puede representar un importante nicho que es necesario consolidar con un mayor cuidado del espacio público, aseo, iluminación y áreas verdes por parte del municipio y de mayores servicios de calidad que aporten en la renovación de este barrio financiero. Dado lo ocurrido en Estación Puerto, una de las principales críticas al proyecto vecino, Puerto Barón, se derrumba al poseer características similares.

Puerto Barón es un proyecto ideado también en época del Gobierno de Lagos, donde buena parte de los terrenos fueron comprados por EPV a privados para la generación exclusiva de un proyecto comercial, turístico y cultural el que se amplió a oficinas y paseos públicos. Fue licitado y otorgado a Mall Plaza, se emplaza en terrenos ganados al mar al igual que Estación Puerto, con línea frente al mar, en un terreno cercano a las 15 hectáreas. El proyecto se ha postergado por estudios y crisis económicas, pero un factor no menos relevante ha sido la oposición de grupos ciudadanos y de interés que han criticado el rubro comercial, la venta de oficinas y la pérdida de terrenos para una posible ampliación portuaria en el largo plazo. El éxito de Estación Puerto refleja que el comercio minorista cercano no decrecerá, es más, se puede incrementar al ir consolidando un barrio comercial como ocurrió con la llegada de nuevos locales en la Avenida Argentina. Por otro lado, la construcción de oficinas puede aumentar la oferta y la llegada de nuevas empresas con sus sedes corporativas aumentando el empleo en la ciudad y dando valor a un repoblamiento de los barrios colindantes del Almendral y sus cerros aledaños. El mayor desafío lo representarán las negociaciones a potenciales compradores, el desarrollo de un proyecto armónico con la ciudad en su arquitectura y espacios al igual que su conexión con el resto de la ciudad para no ser un barrio aislado. Por otro lado, Mall Plaza y sobretodo el municipio porteño, no deben renunciar a ampliar el rubro de actividades que incorporen en estos terrenos; la necesidad de un Centro de Convenciones mayor a 2000 personas se hace latente, al igual que un nuevo Terminal de Cruceros; escenarios que junto a nuevos proyectos como Espacio Errázuriz, la Plaza Fórum, Estación Puerto y Tornamesa, pueden componer un renovado bordemar donde la ciudad ofrezca nuevos atractivos y atraiga más inversión.

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