El fin de los Carnavales Culturales

El Carnaval que nació como un festival de distintas disciplinas terminó acogiendo el desorden y los desmanes para luego ideologizarse en su última versión. El Carnaval que todo lo daba y todo lo permitía muere para dar paso a uno que respete a la ciudad e invite a toda la familia.

Una abierta polémica se ha comenzado a generar producto del fin de los Carnavales Culturales para dar paso al Festival de las Artes; críticas a favor y en contra de la medida y desde varias perspectivas alimentan el debate, por ello como porteño y observador de la evolución de estos Carnavales, quiero dar mi puntos a favor de la medida.

Los Carnavales Culturales con su primera versión en el año 2001, nació bajo el espíritu de masificar las distintas disciplinas de las Artes en la ciudad de Valparaíso, buscar que estas se perfeccionen, sumar a la ciudadanía y ser uno de los pilares para la imagen internacional de Valparaíso. Para lograr los objetivos, los Carnavales Culturales del 2001 fueron organizados por el antecesor del Ministerio de Cultura, el de Educación, la Municipalidad (posteriormente fue alejada por problemas internos) y la primera ciudad invitada, Barcelona, que poseía experiencia en el área y participó activamente en los eventos de fin de año. Los primeros 3 Carnavales tuvieron un éxito indiscutible, se montaban escenarios en distintas calles donde artistas y bandas tocaban en ciertas horas, la familia podía acercarse a la cultura gratuitamente y el programa poseía un orden que permitía la interacción de distintas disciplinas con un tema en común. Así, el 2002, con la ciudad de Guanajuato como invitada, uno podía apreciar exposiciones de artistas mexicanos en la Biblioteca Severín, ver un pasacalles vecinal en Avenida Pedro Montt, luego ver películas nacionales y extranjeras en el Cine Hoyts y finalizar en la tarde con los mariachis de la marina de México en Avenida Francia.

Los desaciertos y el inicio del desperfilamiento de los Carnavales se iniciaron el 2003, cuando la ciudad invitada fue Bahía (Brasil) y se mezclaron actividades que originaron desordenes, destrozos y los primeros incidentes que se coronaron en el cierre del Carnaval con el desfile de samba en Avenida Pedro Montt; me encontré, en ese entonces, junto a los vecinos del Cerro Barón apreciando el desfile de las escuelas de samba cuando apareció Marlén Olivarí, semi emplumada, causando el desborde de las rejas y la desesperación de algunos que seguramente pensaron que se encontraban en despedida de soltero y querían llegar primero ante la señora emplumada. Vi la decepción de las familias que se retiraron de inmediato del evento, me uní a la marcha y solo comentaron el triste final del Carnaval ¿Qué tenía que hacer Marlén Olivarí en un este festival de las artes?

Los desaciertos continuaron el 2006 y el 2007 que transformaron los Carnavales en algo menos Cultural, en una justificación para convertirlo en el “carrete de fin de año”, se alejaba de otros eventos similares como “Santiago a Mil”, el público asistente ya no era el mismo de las primeras versiones y comenzó a concentrarse solo en los jóvenes que aprovechaban de venir por varios días aprovechando los fuegos artificiales de año nuevo. Se hicieron tradicionales los desmanes y la quema del mobiliario público cada noche pos cierre de una actividad en Plaza Sotomayor; gente ebria amanecía en las mañanas, la presencia de malos olores, fecas y restos de alcohol eran frecuentes en las plazas y calles del centro de la ciudad. La situación ya podía resumirse en que el Ministerio arma la fiesta para asistentes (en su mayoría ajenos a la ciudad) pero la casa y sus residentes asumen los gastos de limpieza y reparación de lo que generan.

El 2010 se realizan los Carnavales Culturales del Bicentenario que sin duda tuvieron un mayor gasto que en las versiones anteriores, pero en donde dominó claramente un color político y un norte ideológico siendo sumamente claro cuando en el escenario del Parque Italia, un grupo musical se presenta con un puño rojo de fondo y la canción “el pueblo unido jamás será vencido” con la Presidenta Michelle Bachelet liderando en el público y levantando su brazo enérgica ante el espectáculo; esto causó que varios asistentes se retiraran, entre ellos concejales, el alcalde y vecinos; el Carnaval ya tenía color y partido. A esto, se sumaron los destrozos y la falta de respeto por la ciudad de siempre que hizo que el municipio gastara 14 millones solo en limpieza de plazas y calles, mucho más que en año nuevo.

El mal diseño de lo Carnavales Culturales por parte del Ministerio tuvo su contraparte, cuando la Municipalidad, junto a organizaciones vecinales, universidades y otros actores, organizaron el III Fórum Universal de las Culturas realizado entre Octubre y la primera semana de Diciembre del 2010. Las serie de actividades, recitales, exposiciones, seminarios e intervenciones debieron llamar mucho la atención; una ciudad con recitales y grandes eventos sin la necesidad de destrozos y desmanes fueron la postal que Valparaíso se ganó en estos casi 60 días de actividades. Rock, jazz, tango, pop, cueca, pasacalles, exposiciones artísticas e históricas y encuentros se mezclaron en distintos espacios públicos, se abrieron nuevos espacios y dejó un saldo positivo a la ciudad con la recuperación de parte la antigua Tornamesa de trenes, nuevas áreas verdes y un set de actividades que volvió a acercar la cultura a las personas.

Los Carnavales Culturales evolucionaron para convertirse en fiestas callejeras que no respetan la ciudad, la maltratan y donde muchos de sus asistentes abusan de ella para usarla como la fiesta que todo lo da y todo lo permite. A pesar de este magro resultado, quiero resaltar que el gran triunfo positivo de los Carnavales fue el desarrollo de las actividades vecinales, aquellos que se concentraron en pasacalles y actividades en los cerros durante el día, que invitaban a la familia a compatir tradiciones y alegrías que rescatan y fortalecen la identidad de los distintos barrios que componen la ciudad de Valparaíso, desde la gastronomía de algunos cerros hasta las actividades deportivas autóctonas como la carrera de chanchas cerro abajo (carretillas usadas en las ferias de verduras); este tipo de eventos se consolidaron y reafirmaron el interés de los vecinos por sus barrios, una tarea que en el caso de la zona declarada Patrimonio de la Humanidad es necesario fortalecer y preservar. Este punto debe ser tomado en cuenta por los organizadores del nuevo Festival de las Artes; rescatar lo bueno del Carnaval y buscar minimizar o eliminar los eventos que causan mayores daños a la ciudad.

El nuevo Festival de las Artes, apuesta por el cuidado de la ciudad como eje principal, el uso de sus espacios públicos junto a un tema principal que en esta versión será el natalicio de Roberto Matta. Se apuesta por la incorporación de un mensaje, hecho que los Carnavales Culturales olvidaron rapidamente, pero que hoy para los porteños es de suma importancia, dado el maltrato que varios asistentes al Carnaval generaban y el constante deterioro al que se ve expuesto producto de su condición patrimonial y escaso presupuesto para mantenerlo. Como porteño me sumo al cambio y creo que desde ya, el Festival será mucho mejor el Carnaval, porque ampliará las actividades a toda la familia, apuntará a un respeto por la ciudad y a sus habitantes , se irá acercando más a sus pares como Santiago a Mil e incorpora las lecciones que nos dejó el Fórum.

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